Esa noche se quedó a dormir ahí, una habitación muy pequeña para ella, pero por lo menos se respiraba tranquilidad, aunque con el pensar que pronto perdería todo. A la mañana siguiente, el médico la despacho dándole un dinero para que comprara algo en el camino, cosa que ella no rechazó, no quería pasar otra vez la agonía que paso cuando venía. Compraría esa barra de chocolate que tanto anhelaba.
El taxista la dejo en la estación, estaba meditando como se lo contaría a la nana, aunque perdieran