Mundo ficciónIniciar sesiónUno de ellos me toca y pierdo la cabeza, odio que me toquen el pecho, le doy un puñetazo con mi bóxer de fierro y este se clava en su mejilla haciéndolo bramar del dolor, gime cuando le rasgo la carne del rostro a tal grado que se puede ver el hueso de su quijada y de sus dientes. Los otros cuatro me miran y comienzan a disparar a matar, pero tomo como escudo al hombre lleno de sangre, y como si fuera un títere lo uso ju







