21 de febrero del 744 A.P.
Cuando Burchard despierta, la mujer que lo había auxiliado en un principio está de espaldas a él, mientras prepara algo en un recipiente de cerámica. Sale humo de él, así que asume que lo que sea que esté ahí, está muy caliente.
Intenta levantarse, pero el dolor que tiene en todo el cuerpo se lo impide. Sus quejidos alertan a la mujer, que se da la vuelta y le sonríe cálida.
—¡Oh! Ya despertaste, por un tiempo creí que no lo lograrías.
—¿Qué sucedió? ¿Dónde estoy?
—Tr