Pronto, Lorenzo fue torturado hasta quedar totalmente irreconocible, sin un solo centímetro de su cuerpo intacto. Su cabeza estaba siendo pisoteada con fuerza por Benjamín, quien se burlaba con gran desprecio.
—¿No eras bastante arrogante antes? ¿No amenazaste con destruirnos a todos? —se mofó Benjamín.
—Mira en qué te has convertido ahora, en un verdadero inútil.
La multitud no dejaba de reírse a grandes carcajadas, burlándose sin parar y escupiendo insultos, como si estuvieran liberando toda