Miro a este hombre que una vez amé y ahora solo me parece desagradable.
—Dijiste que le di dinero a Juana y que a raíz de eso es que ella dice que humillaba, entonces ¿por qué debería seguir ayudándola?
Hasta un mendigo tiene que agacharse para pedir dinero. Pero Luis y Juana están de pie, sacando dinero de mi bolsillo, ¡y me gritan! He vivido tanto tiempo y nunca he visto a nadie tan sinvergüenza como ellos.
Luis se dio cuenta de que sus palabras se contradecían un poco, se sonrojó y no pud