El avión había despegado desde hacía ya dos horas, yo me mantenía en silencio mirando hacia la ventanilla, no veía nada en especial ya que todo blanco y azul. No quise hablar mas con Val desde que salí del baño, ya tiene tiempo de eso y el tampoco me ha dicho nada, de hecho parecía ignorarme aunque con la azafata tampoco seguía envidándose miradas morbosas. Todo esa simple silencio y en cierto modo lo prefería así, el único problema era que tenía hambre, este infeliz no me había dejado desayuna