En el apartamento de la oficial Fernández, Sánchez fue a servir dos copas tal como si las bebidas fueran suyas. Con el teléfono en sus manos pensó si debía llamar o no a quien fue su cuñada para saber el parte médico de quién por tanto tiempo fue su esposa. No vio el vídeo, no quería hacerlo. De lo que estaba seguro era de que era brutal. Sabía cómo habia escalado el nivel de violencia en el malnacido ese.
Sintió tanto miedo por saber que ese tipo estuvo demasiado cerca de las personas importan