La mañana siguiente Elizabeth despertó temprano, se metió a la ducha y dejó caer el agua fría en su cuerpo, para luego tomar un traje negro, hermoso, elegante y formal. Se miró en el espejo y sonrió al ver que se miraba muy bien para su primer día de trabajo.
Bajó rápidamente las escaleras encontrándose con Susan en la cocina, se sentó en el desayunador y suspiró
Susan le dijo mientras le servía jugo: - Buenos días mi amor, ¿Cómo amaneciste?
- Nanita muy bien y estoy feliz. Mi nueva vida comie