- ¡Papá¡ ¿a que te refieres con que no quedamos sin dinero? -Pregunto Pedro estando desesperado.
- Hijo, todo lo que te dije es verdad, nuestra compañía fue clausurada por las autoridades y allanaron todos nuestros campos de siembra. -Hablo Horacio, mientras se secaba las gotas de sudor que rodaban por su frente.
- ¡¿Pero como fue posible que todo eso pasara?! ¿quien nos delato? -Pedro ya estaba exaltado de la ira y la preocupación.
- No lo se, hijo, pero no te preocupes. Aunque nos quedamos si