Estos dos años, he soñado infinidad de veces que él me encontraba, que me veía criando sola a nuestro hijo, pasando dificultades, y me agarraba del cuello preguntándome:
—María, ¿no te dije que si te ibas tenías que vivir bien, o de lo contrario te traería de vuelta?
Cada vez que despertaba asustada, pensaba con pesar: ¿por qué era solo un sueño y no la realidad?
Lo extraño.
A veces, también imagino su reacción al conocer a su hijo.
Incluso fantaseo con que algún día volvamos a estar juntos y po