El sonido familiar de su voz me hizo saber que no estaba soñando ni era una ilusión.
Era realmente él.
Aquel hombre que durante el día me había tratado como a una extraña, sin dignarse siquiera a mirarme—Lucas.
Mi corazón se aceleró y, tras ser sujetada por él, me sentí completamente descolocada.
Recordando su reacción durante el día, me sentí herida y aparté su mano inmediatamente.
—¿Qué clase de afición es esta, aparecer a media noche? Como un fantasma, podrías matar a alguien del susto —le re