Le eché un vistazo y pensé... ¡este tipo es todo un caso!
De inmediato me levanté y le serví más caracoles en el plato de Mauro.
—Gracias señorita Navarro —agradeció Mauro visiblemente incómodo, antes de responderle a Lucas—. No se preocupe señor Montero, entre colegas nos cuidamos.
—Tranquilo, no soy una niña pequeña, puedo cuidarme sola —le dije a Lucas para calmarlo.
Si de ser independiente se trata, eso lo tengo más que dominado.
Lucas invitó a Mauro a comer solo para decir estas cortesías y