—¡María! ¿Por qué te comparas con lo peor?
—¿Y con qué entonces? ¿Con el hombre más rico del mundo?
—Tú... —Carmen se quedó sin palabras.
No podía quedarme mucho en el baño, y temía que escucharan la conversación afuera, así que dije fríamente: —Ya es bastante generoso que pague por su tratamiento. No causen más problemas o no pagaré ni aunque se arrodillen ante una tumba.
Al salir, Lucas se acercó como esperaba: —Te oí hablando en el baño, parecías molesta. ¿Tu madrastra otra vez?
—Sí, se queja