Mariana daba vueltas en la entrada y corrió hacia nosotros al vernos.
—Esta Daniela es insoportable, sabe ganarse a todos, qué fastidio —Mariana, con su personalidad directa, se quejó inmediatamente.
Sonreí, miré a Lucas y le dije: —Tendrás que acostumbrarte, quizás sea tu futura cuñada.
Apenas terminé de hablar, Lucas volvió a levantar la mano con los nudillos preparados.
Por suerte reaccioné rápido y me cubrí la cabeza: —¡No me pegues, duele mucho!
—¡Entonces no digas tonterías! —gruñó Lucas.