—Buenos días doña Elena, he estado muy ocupada últimamente con todo el trabajo de fin de año, por eso no había podido venir —saludé cortésmente.
Antes de terminar, el rostro de Elena cambió levemente: —¿Todavía me llamas 'doña'? ¿Tan distantes somos?
Me quedé perpleja y miré instintivamente a Lucas.
Él se acercó en dos zancadas y tomó mi mano, entrelazando nuestros dedos.
Su gesto dejaba clara la naturaleza de nuestra relación.
Y la actitud de Elena mostraba que lo aceptaba.
Mi corazón latía ner