Me mantuve con la cabeza baja evitando su mirada, pero él se inclinaba a propósito para verme, sin dejarme escapar.
Me forcé a mantener la calma y seguí haciéndome la tonta: —Solo estaba bromeando, ¿por qué te lo tomaste tan en serio?
—Para mí no era broma, así que, es justo que ahora te toque presentarte a ti —Lucas mantuvo esa mirada paciente y dulce, sorprendiéndome con sus palabras.
Me quedé perpleja, sin esperar esto: —¿Presentarme? ¿Presentar qué?
—Mmm... —pensó un momento y dijo con serie