Estaba terminando de comer cuando alguien pasó junto a mí y me saludó de repente:
—Señorita Navarro, ¡qué coincidencia!
Levanté la mirada al escuchar mi nombre y me quedé perpleja por un momento hasta que recordé quién era: el dueño del auto con la placa Leo7, amigo de Lucas y heredero de los Miranda... Leonardo.
Vaya casualidad.
—Señor Miranda, buenas tardes —me levanté y lo saludé cortésmente.
Leonardo asintió con la cabeza. —Buenas tardes —dijo, dirigiendo su mirada hacia el frente.
Me di cue