Por cortesía, aunque despreciaba a esta familia, me dirigí respetuosamente a quien había sido mi suegra con una sonrisa: —Hola.
—María, ¿es verdad que estás con el señor Montero? ¿Sabe que eres divorciada? Ese estatus simplemente...
—Mamá, ¿qué divorciada? ¡Ni siquiera se ha separado de Antonio! Si está con el señor Montero, ¡sería adulterio! —interrumpió Claudia con desprecio y rabia, murmurando después—. ¿Qué le pasa al señor Montero? ¿Cómo puede fijarse en ella? Aparte de ser guapa, no tiene