Al día siguiente
Mi cabeza estaba por explotar y lo peor, es que hemos sido llamados por el mayor de los Castagnoli. Por lo que, con mi cabeza sintiéndose como si se fuera a romper en miles de pedazos, salgo de la cama prometiendo no volver a tomar.
— Señora, le he traído medicina para la resaca y un poco de sopa — informa alguien en la puerta.
— Debo marcharme a la mansión principal.
— El señor Castagnoli le pidió a su padre que le diera dos horas para estar listos, él también se siente mal.