Narra Danell
Su rostro cargado de dolor, impacta fuertemente en mí, pero, no lo suficiente para renunciar a Flavia. Por lo que, cuando ella entra, le doy la buena noticia que me deja como recompensa muchos besos.
— Ahora podemos follar. — dice Flavia y yo detengo su mano mientras notas de un piano se escuchan.
— Te lo dije, debo respetar a mi esposa.
— Te dejó su firma para que se divorcien, eso ya cuenta como divorcio para mí.
— No, Flavia. Ella tenía razón, ni siquiera debí permitir que me be