La noche se instaló en silencio sobre el ático. El único sonido en la sala era el suave rasguño del lápiz contra el papel.
Chloe estaba sentada a la mesa del comedor con varios cuadernos de bocetos extendidos ordenadamente frente a ella. Una taza de té llevaba rato fría a su lado, olvidada mientras ajustaba los detalles de un diseño de collar. Todavía se veía pálida. La fiebre había pasado, pero había dejado huellas. Había sombras tenues bajo sus ojos, y de vez en cuando se detenía para presion