CAPÍTULO 175
Mientras los alguaciles se preparaban para alejarla, la voz de Esperanza atravesó la habitación, baja y helada.
"Esto no ha terminado. Lo sabes, ¿verdad?"
Aria se encontró con su mirada, inquebrantable.
"Sí, lo es. Para ti, lo es".
La sonrisa de Esperanza era débil, triste.
"Mi organización no muere conmigo. Otros, personas que no conoces, continuarán con el trabajo".
"Déjalos intentarlo", dijo Aria, tranquila y feroz. "Ya no tengo miedo".
Esperanza se inclinó más cerca, con los oj