(Punto de vista del Dr. Martínez)
Los moretones en el rostro de Lily Morrison no son de una caída.
Llevo ocho años ejerciendo la medicina y he visto suficientes casos de violencia doméstica como para reconocer las señales. Las marcas de dedos en su mejilla, la forma en que se estremece cuando su esposo se acerca, el miedo en sus ojos cuando lo mira... todo apunta a una sola conclusión.
Pero lo que más me preocupa es lo mal que me parece toda esta situación. "Señora Morrison", le digo con suavid