27. El viaje.
Esta vez no me sentí tan nerviosa por viajar con Christian a un país lejano, quizás por nuestra naciente relación o por el hecho de que viajábamos en un avión lleno de personas demasiado cansadas para notar al rico empresario entre ellos. Me preguntaba si debería decirle algo sobre su inminente compromiso a Christian, ¿despertaría sus sospechas que lo supiera? ¿y si no me creía? Mis pensamientos se quedaron en blanco cuando él tomó mi mano, sus largos y delgados dedos entrelazándose con los mío