Mundo de ficçãoIniciar sessãoAmbert Tons
Por más que me rehusé a viajar hasta aquí con éste imbécil, no valió. Me miro en el espejo y mi cara está pálida, las ojeras muy notorias, puedo sentir mi cuerpo más delgado y no tengo fuerzas ni para respirar. La casa es inmensa, mi habitación ni hablar y tengo prohibido entrar a la habitación de éste imbécil.
Me ha mandado a llamar hace unas horas y no he ido, pero tengo hambre y debo bajar.







