Antes de que pudiera decir una palabra, tenía mis dedos empapados de semen envueltos alrededor de su polla desnuda. No pude evitar mirar boquiabierta. Era la primera polla desnuda que veía de cerca y era… intimidante. Masiva. Aterradora.
—Lee, por favor —murmuré, mirándolo cubrir mi mano con la suya, los dos masturbando su polla monstruosa al unísono.
—Se siente genial, mami —gruñó.
Se me abrió la boca cuando levanté la vista y miré directamente al flash de su teléfono.
¿El hijo de puta estaba