CAPÍTULO 2: PENETRACIÓN CON LOS DEDOS EN EL BAR
PUNTO DE VISTA DE SIENNA
Se giró completamente en su taburete, rozando mi rodilla deliberadamente. Una descarga eléctrica pura e inalterada me recorrió el cuerpo, obligándome a reprimir un jadeo.
—O —murmuró, bajando la voz a un susurro ronco que destilaba sexo y desprecio—, podrías dejar de fingir que no quieres mi polla enterrada tan profundamente en esa boca tuya tan lista que olvides cómo formar una frase o cómo citar una fuente sin gemir mi n