CAPÍTULO 2: CHORRO DE AGUA SOBRE EL PIANO
PUNTO DE VISTA DE JORDAN
Entonces se puso de pie, con la falda cayendo a sus pies mientras se la quitaba con deliberada lentitud, quedándose solo con una tanga de encaje negro tan empapada que era translúcida, pegada a cada pliegue de su coño afeitado, y esas malditas medias que hacían que sus piernas parecieran interminables.
Se me hizo agua la boca al instante. Era la perfección: la voluptuosidad de sus pechos que tensaban la blusa de seda, la curva d