CAPÍTULO 4: CRIADO EN SU ESCRITORIO
PUNTO DE VISTA DE TATIA
Sus embestidas no eran apasionadas. Eran punitivas, salvajes, cada una un pistón brutal que me golpeaba con una fuerza que me empujaba contra el escritorio, mis pechos arrastrándose por la madera, mis pezones raspando dolorosamente.
El sonido de nuestros cuerpos al encontrarse —los golpes húmedos y vulgares de sus pesados testículos contra mi clítoris, sus caderas golpeando mi trasero— era rítmico y depravado, resonando como pornografí