Mundo ficciónIniciar sesiónMartín subió a su habitación, la abrió pero allí no estaba, fue a la otra intentó abrirla pero estaba cerrada, trató de aperturarla pero no pudo, tocó la puerta por un rato pero la chica no quiso abrirle, insistió —¡Oye! Abre, no seas berrinchuda y susceptible, además tú empezaste, me ofendiste diciendo que no hacía feliz a ninguna mujer, aunque tal vez no andes lejos de la verdad—expresó. No la llamaba por su nombre porque no se lo había dicho, no obstante, siguió







