Me quedé allí congelada, impactada y humillada… Este hombre no era en absoluto lo que yo pensaba. ¿Quién habría imaginado que el profesor Charlie tuviera estos deseos sexuales?
Pero aun así…
El poder que tenía sobre mí era aterrador.
Y odiaba lo mucho que aún deseaba hacer todo lo que me ordenara.
El profesor Charlie estaba sentado, observándome con esa mirada calmada y segura, esperando mi respuesta. El silencio entre nosotros se volvió denso e incómodo. Mi mente daba vueltas.
Había venido a c