El bosque estaba en silencio esta noche.
Caminaba entre los árboles como una sombra, mis pies descalzos apenas hacían ruido sobre la tierra húmeda. Mi lobo estaba inquieto, paseándose justo debajo de mi piel, urgiéndome a cambiar, a correr, a cazar. Pero mantuve mi forma humana porque cambiar esta noche solo haría que la maldición ardiera con más fuerza.
La maldición.
Me acompañaba desde hacía tres años, una cosa oscura y antigua que consumía mi fuerza, mi control y, lentamente, la lealtad de m