Capítulo 46: Haré que vuelvas a sentir ganas de vivir.
Cuando volvió en sí, estaba recostada en el sofá de la sala. La luz del sol se filtraba por los grandes ventanales del despacho, sentía que le quemaba los párpados cerrados.
A través de su bruma mental intentó moverse, pero sus extremidades parecían pesar toneladas. Escuchó voces al fondo, sin embargo, la bruma de su mente era tal que no pudo descifrarlas, solo un murmullo constante que le daba la impresión de estar oyendo una radio mal sintonizada.
De nuevo quiso abrir los ojos, pero el esfue