Capítulo 27: Le salió el tiro por la culata.
Dios sabe que él quiso detenerse, que así no quería estar con ella, porque aunque no estaba al cien por ciento consciente, era lo suficientemente astuto para saber que algo estaba pasando, la Alejandra que conocía no sería capaz de entregarse a él, sin embargo, no pudo detenerse.
La tomó entre sus brazos y cayeron juntos en la cama, el deseo entre ellos era inmenso, y con el fuego que se agitaba en sus venas no pudo detenerse.
El roce de sus pieles aumentó la electricidad que ya flotaba en el