Capítulo 21: El descubrimiento de Pierina.
Por un momento cerró los ojos, pensando que de esa manera la imagen frente a él se iba a disipar, le parecía que estaba en una pesadilla, pero al abrirlos, sintió el peso de lo que estaba viendo. Un sudor frío recorrió su cuerpo, y la realidad de la situación le golpeó con la fuerza de un tren.
—Greta... —susurró, pero su voz se cortó antes de poder acabar.
Los dos cuerpos se detuvieron y se giraron hacia él. Aun en la penumbra, no había manera de negar quién era el otro hombre: su mejor amigo,