CRISTAL
Me senté frente a la mujer que tenía en sus manos las llaves de mi futuro, tamborileando con mis uñas bien cuidadas sobre la superficie lisa de su escritorio de caoba. El aire de la clínica privada estaba impregnado del aroma de un perfume caro y del peso silencioso de un secreto que podría destruir mi vida si alguna vez salía a la luz.
La doctora Lina Dalton me miró por encima de sus gafas, repasando con la mirada los documentos legales y el pesado sobre que había colocado entre nosotr