TROY
La fuerte y penetrante sirena de la ambulancia gritaba a través de la noche, resonando dentro de mi cabeza palpitante como un golpe físico. Los paramédicos trabajaban frenéticamente a mi alrededor, presionando una máscara de oxígeno fría sobre mi nariz y boca mientras envolvían un vendaje grueso y apretado alrededor de mi frente sangrante.
Mi visión nadaba en borrosos tonos de rojo y negro, y cada pequeño rebote del vehículo a alta velocidad enviaba una aguda ola de náuseas a lo profundo d