Valeria
Unos minutos después prepare todo para salir, veo todas las luces apagadas, incluso la oficina de Thomas, camino hasta el ascensor y me encuentro en la puerta al cretino, egocéntrico, hablando descaradamente con alguna… Lo que sea, por teléfono. Ambos subimos y, al cerrarse las puertas, cuelga la llamada mientras marca el último piso en total silencio, rogando que el viaje sea rápido para evitar el aire de tensión e incomodidad que embarga el pequeño espacio.
“Solo son unos segundos, Va