“Hay heridas que no se pueden borrar”
Llevo horas pensando en lo que mencionó Thomas y las mil dudas que me embargan sin respuestas mientras contemplo el rostro de mis niños.
—No van a desaparecer, Valeria. —dice Darla arrastrándome a la sala.—Mejor dime lo que no me quieres contar.
—Son tan hermosos, únicos y perfectos. Están creciendo muy rápido.
—No puedo decirte que no, porque esos dos terremotos son lo mejor que han hecho Thomas y tú. —Nos sirve dos copas de vino —. Habla.
—Si te digo no,