Estamos solos en el auto y ninguno de los dos hace el esfuerzo por iniciar una conversación.
Solo nos miramos como tontos...pero como no me gusta el silencio, yo inicie la conversación.
–Tayyar ¿Te puedo hacer una pregunta y quiero que me respondas con toda la sinceridad?
–Si dime nena.
–¿Yo...te gustó?–el suelta una tremenda carcajada y me abraza más fuerte tanto que me va a asfixiar.
–¿A que viene esa pregunta?
–¿Como que a que viene? ¿realmente tengo que explicarte?.
–Pues claro, explícame.