—Como siempre muy callada… al menos que estés hablando con otras personas, claro está. Tienes palabras para todos menos para mí. O al menos muy justas para mí. Lo estrictamente necesario… se podría decir, ¿no?— dice, no sé si hablando conmigo o para sí mismo. ¿Qué le sucede?
Está sin su chaqueta, la camisa no tiene corbata y los botones de arriba están desabotonados. No tengo forma de salir sin ser tan obvia. Quizás…. quizás debería afrontar esto, hablar, escuchar lo que él tenga que decir de