No sé cuánto tiempo pasé en ese vestidor, pero solo me senté a llorar por un momento, tapando mi boca con mis manos para que nadie me escuchara como una gran perdedora.
No vivía algo tan humillante desde los horribles momentos en la escuela y creo que ni en esa época tuve que mostrar mi cuerpo de tal manera.
Recordaba las risas de mi hermana y de las demás chicas. Por supuesto que Fernanda iba a buscar la manera de reírse de mí y hacerme sentir mal. Recordé cuando una vez le conté mis problem