Cap. 12.2
A una distancia prudencial, Mónica y Paola seguían a Dragnan en silencio. Saliendo de la institución, el extraño se disculpó con Dragnan al no poder detener a Mónica, en cambio éste fulminaba con la mirada a la pobre chica, llegando al gran portón principal, Mario confundido y algo preocupado, miraba a su hija que venía acompañada con Paola y Dragnan encabezando la marcha, se detienen en la entrada. ─ ¿Ahora vas a retener a mi hija como rehén? ─ protesta Mario al ver a su hija aferrada a