***ABEL***
Me encontraba concentrado en el último documento por llenar, cuando sonó el teléfono de mi oficina. Extrañado de que sonará un domingo, lo levanté.
— ¡Aló!
—Doctor Cardona —era la voz de Margarita la jefe de enfermeras.
—Cuéntame, Margarita.
—El doctor Vasquez, va detrás de la señorita con la que usted vino y a ella se le nota incómoda.
«¡M*****a sea ,Vasquez!»
No solo yo, Margarita y el resto de las enfermeras que llevaban tiempo de estar en el hospital, nos habíamos dado cuen