Una semana había pasado desde el día que Grayson envió a Ashley a la cárcel. Había estado muy ocupado entrevistando a los empleados sobre los cuales recaían más las sospechas, pero no tenía más pruebas de que alguien más estuviese robando en la compañía. Esperaba que los traidores comenzaran a hablar antes de ser llevados a la policía, pero no había encontrado ninguna otra prueba. Se levantó de su silla y se paró ante el amplio ventanal.
-Honestamente, esperaba que sucediera algo que lo ayudara