Entraron al barco y fueron a los ascensores. Se abrieron las puertas y caminaron por el pasillo hasta el camarote. Grayson abrió la puerta y la miró.
-Tengo algo que decirte – Dijo Novalee nerviosa –
-Pues, dime –
-Yo, tengo algo que decirte – Repitió Novalee nerviosa – Pero, es algo difícil y no sé cómo lo vayas a tomar –
-¡Entonces, no lo digas! ¡Déjalo para después! – Dijo Grayson Tapándole la boca con la mano. Se quedaron mirándose un momento con intensidad. Había pasado mucho tiempo desde