Punto de vista de Louve
Después de asegurarme de que Rosa se había quedado dormida, salí de la habitación, cerrando la puerta detrás de mí con suavidad. El silencio después de la pelea se sentía más fuerte que la batalla misma. Los vidrios rotos crujían bajo mis botas mientras avanzaba lentamente por el pasillo, mis ojos recorriendo los destrozos. El olor a sangre aún permanecía en el aire. Los guardias se movían alrededor, algunos atendiendo a los heridos, otros reforzando las entradas. Se da