El trabajo de Elliot era secundario. Él lo hacía principalmente para escapar.
Siempre que pensaba en cómo Shea se había sacrificado por Robert, su corazón se desgarraba una y otra vez.
La pantalla del teléfono se iluminó y pulsó el mensaje.
Una foto saltó a la vista: los ojos oscuros de Robert estaban abiertos, mirando adorablemente a la cámara. Como si le estuviera mirando a los ojos.
Se le cortó la respiración al ver la foto.
Respiró profundamente y dejó el teléfono.
Su racionalidad le d