La ira hervía en los ojos de Elliot. La palabra “zorra” era como una hoja afilada que le atravesaba el corazón. Para él, Avery siempre había sido la persona más pura e inocente del mundo, por lo que no podía ser la mujer del vídeo.
Sin embargo, por mucho que se resistiera a admitirlo, el rostro y la voz de la mujer, junto con su barriga de embarazada, demostraban que Elliot estaba equivocado.
“Te conozco desde hace casi veinte años, Elliot. ¿Crees que te haría daño?”. Ben vio el dolor en los o