Mike miró a Avery y le preguntó: "¿Quieres ir a hablar con él?".
Avery parecía no escucharlo.
Su mirada estaba puesta en la ventana. Era como si su alma hubiera sido succionada por ese hombre.
Mike detuvo el coche y dijo más alto: "Avery, ve a hablar con él".
Avery volvió en sí. Abrió la puerta del coche y salió de él. Cuando estaba en el coche, éste tenía aire acondicionado, así que no sintió el calor de fuera. En el momento en que salió del coche, una ola de calor la inundó. Pronto le empe